Interés y oportunidad del proyecto

En el año 2.025, y debido al descenso de la natalidad actual (debido a su vez a un cambio en el orden social, económico y de la pareja), en España habrá un millón menos de habitantes que en la actualidad. Lo cual incidirá directamente en la construcción: no será necesario edificar mucho más. En general, se edificarán muchas menos viviendas nuevas, pero serán de mayor calidad que las actuales. Por otro lado existirá otro tipo de edificación incluso peor que la actual (piensesé que la nueva sociedad relacional basada en el conocimiento puede erosionar la clase media nacida en el seno de la Revolución Industrial, algunos de cuyos miembros subirán ligeramente, mientras que muchos otros bajarán algo en la escala social. Por otro lado, debe tenerse también en cuenta -debido de nuevo a la globalización de nuestra actual economía y al enorme desarrollo económico que existe en los paises del primer mundo- gran cantidad de emigrantes de paies del tercer mundo que se alojarán en España). En cambio, la mayoría de la gente vivirá en los mismos pisos en los que vivimos en la actualidad. Por tanto, son precisamente estos pisos los que debemos esforzarnos en mejorar a partir de hoy, dando soluciones novedosas e ingeniosas

Por otro lado, el proceso de descentralización urbana estimo que ha llegado a su fín. Y es que, en contra de los que podría pensarse, las altas tecnologías de comunicación y multimedia no potencian el proceso de descentralización urbana (en principio podría parecer lógico que, con el uso masivo de altas tecnologías de la infomación, la ubicación física de cada trabajador no sea importante a la hora de realizar un trabajo). La realidad, como viene siendo habitual, se está encargando de mostrarnos lo contrario: en un mundo cada vez más virtual, la gente tiene más deseos que nunca de contactos personales -cara a cara- en la ciudad. Tal y como ocurría en la Florencia del Renacimiento. Las ideas se generan en iteracciones personales y precisamente estas ideas, este conocimiento, será el motor de la sociedad y de la economía del futuro. La gente desea vivir en la ciudad y no alajarse al campo, tal y como ocurría en el pasado.

Algunos estudiosos argumentan que, sin embargo, las grandes ciudades siguen perdiendo habitantes. Y es verdad, pero lo hacen por otro motivo. La ciudad no pierde habitantes al desplazar su residencia a la periferia. Se trata de antiguos emigrantes que vuelven a sus alejados pueblos de origen, en los cuales pueden encontrar -hoy día- mejores oportunidades laborales que cuando los dejaron (debido precisamente a la globalización de la economía, así como al proceso de trivalización y de federación en comunidades autónomas). Es decir, los nativos de las ciudades se quedan en ellas.

Los ciudadanos empiezan a darse cuenta de que vivir en el campo, alejados de la ciudad o en una urbaniación satélite, comienza a dar más perjuicios que ventajas: falta de servicios, se necesita un automóvil para cada miembro de la pareja, e incluso un tercero para los hijos que cada vez se van más tarde de casa. Intentando alejarse de un "conmuting" laboral, se internan en un "conmuting" del ocio (¿como van los niños al cine? ¿como organizar los viajes a la ciudad o a un alejado "shopping center").,. En definitiva, la gente se está empezando a desengañar de la idilica forma de vida campestre.

El futuro está en la ciudad. Y es esta ciudad la que tenemos que mejorar, la que tenemos que sanear, la que tenemos integrar en el entorno medioambiental, incorporandole las altas tenologías limpias que satisfagan nuestras necesidades fisicas, laborales y espirituales. Los espacios urbanos de la ciudad se están mejorando cada vez más por las diferentes Adminitraciones locales, pero las viviendas permanecen iguales. Siguen siendo los mismos gallineros de siempre, aunque eso sí, con gimnasio y piscina comunes. Parece que el tiempo no pasa por nuestros bloques...

Los actores encargados de la edificación no van a hacer nada al respecto. No es negocio y no les interesa. Saben que sus pisos, por malos que sean, los venderán. Por tanto, ¿por qué esforzarse? Y es que la vivienda en propiedad es algo deseado en España, al contrario de lo que ocurre en casi en el resto de los paises del mundo. Y ello, a su vez, se debe a la inmobilidad laboral y al enorme funcionariado que existe en nuestro país, junto con la existencia de un poder adquisitivo medio generalizado que permite la inversión generlizada en un piso. Por otro lado, la sociedad se ha atomizado fuertemente en los ultimos años, no se generan parajes y se dividen las existentes, lo que ha creado una necesidad de vivienda sin precedentes. Por último no hay que dejar de lado otro factor: los españoles viven de puertas afuera, las apariencias son más importantes, por lo que prefieren invertir en un automóvil caro -que se ve-, que no en una vivienda sana, ecologica e inteligente -que no se ve-. Esta es la realidad actual.

En cambio, cada vez mas gente está asumiendo una nueva sensibilidad, que les impulsa a vivir mejor, mas sanos, en equilibrio con el medio ambiente, en armonía con el entorno cultural, ... replanteandose el modo de vida habitual. Por supuesto, la primera opción deseada es alejarse de la ciudad e intentar vivir en una casita adosada en la periferia o en medio rural. Pero éte es un modelo que, por saturación, cada vez será mas difícil de seguir. Caa vez se creará menos suelo urbanizable en zonas rurales bido a presione medioambientales que acaben eliminando el mismo a atractivo que permitió su atracción y desarrollo. Por ello, y como ya he dicho, la mayoría de la gente vive, y seguirá viviendo, en la ciudad.

Pero... ¿se puede hacer algo con las viviendas en bloque? ¿se pueden mejorar estas cajas en las cuales vivimos en la ciudad? Por supuesto... Sin embargo, las propuestas exigen bastante ingenio, sensibilidad y dedicación del arquitecto, sobre todo teniendo en cuenta lo poco atractiva que esta labor puuede ser para estos profesionales: la mayoría de las soluciones ecológicas y bioclimáticas no se ven. No son espectaculares. Se trata de una labor tan oculta y desapercibida, como necesaria para nuestra calidad de vida.

Sin embargo, creemos que este es el auténtico campo de batalla donde debe centrarse el quehacer profesional del arquitecto del futuro.

Por otro lado, y dado que lo que se pretende es mejorar la calidad de vida de las personas, y este concepto puede ser muy diferente para cada persona en particular, lo primero que debe intentarse es lograr que el futuro usuario se implique lo máximo posible en el proceso constructivo de su piso. En primer lugar, podía establecerse un modo de promoción y contrucción alternativo en do fases: la construcción de los futuros bloques podría realizarse -como viene siendo habitual- por las grandes empresas constructoras (es inevitable en nuestra estructura económica), pero realizando solo su estructura portante, parte de la fachada (la parte regulada por las ordenanzas locales) y el tejado. Una envolvente estructural bién pensada, edificada con criterios bioclimáticos (orientada al sur, con zonas frescas y sombreadas al norte, con una masa vegetal adecuada alrededor, con captores de vientos, con marquesinas que controlen la incidencia del sol en verano, con patios interiores ajardinados y con fuentes de agua, capaces de proporcionar brisas frescas en verano a todos los pisos del bloque, etc... Y un tejado ajardinado y repleto de placas solares térmicas y fotovoltaicas para proporcionar todo el agua caliente sanitaria necesaria para los futuros inquilinos del bloque, y placas fotovoltaicas que proporcionen parte o la totalidad de sus necesidades eléctricas. Asímismo, dispondrán de todo tipo de sistemas de telecomunicaciones, tan necearias en nuestra sociedad relacional global. Y esto es lo que venderán al cliente: una porción de esta caja bién pensada. En una fase posterior, este cliente, al habla con un nuevo tipo de empresa (los realizadores de hogares), terminarán su vivienda, de acuerdo a sus exigencias individualizadas. Estas nuevas empresas, de pocos componentes, muy flexibles y cualificados, centrarán su actividad de forma estrecha con el cliente, y serán las responsables -en última instancia-, de mejorar su bienestrar físico y espiritual, proporcionandole el mejor entorno construido posible, con arreglo a sus preferencias particulares, y a su poder adquisitivo.

No obstante, esta nueva forma propuesta de construcción bioclimática, inteligente y sostenible para la ciudad, permitiendo satisfacer nuestras necesidades incluso en edificación en bloque, es válida solo para edificación de nueva planta. Ahora bién, ¿se puede hacer algo en nuestros actuales pisos? ¿Que se puede hacer para que estos existentes, y muy deficientes, pisos actuales satifagan tanto nuestras necesidades actuales como las que -previsiblemente- tengamos en el futuro?

Se puede hacer y mucho.

Son las razones que han impulsado a crear el "Proyecto Vivienda del Futuro".

Un escenario para la construcción del futuro

La sociedad está cambiando a un ritmo cada vez más rápido y dificil de aismilar por mucha gente, por lo que, mas que nunca, resulta difícil visualizar un escenario probable de como será la sociedad del futuro, y por tanto, de como será la vivienda del futuro. Sin embargo, existen unas tendencias que son muy fáciles de pronosticar y que nos permiten perfilar algunas de las características generales que tendrá la vivienda de los próximos años. Para ello se debe analizar con rigor la situación actual, compensar adecuadamente las tendencias sociales, y tener un buen conocimiento histórico y social.

Como se sabe, la población en los paises ricos está decreciendo paulatinamente, debido al descenso de la natalidad, el cual, a su vez, se debe a la incorporación de la mujer al mundo laboral (con el fín de mantener un determinado poder adquisitivo), y debido a lo caro que resulta la crianza y formación de un niño para que pueda tener oportunidades laborales en nuetra sociedad basada en el conocimiento, en la cual se necesita una cualificación cada vez mayor. Además, y de forma paralela, este descenso de la natalidad está reforzandose por otro fenómeno que va a ser fundamental para definir un posible escenario de futuro: la individualización de la sociedad.

En nuestra sociedad, y en un un mundo cada vez más poblado, todas las personas desean ser únicas. Y ello se manifiesta, por ejemplo, en su hábitos de consumo. Hace 30 años se tenían unos hábitos de consumo medios. Se consumía -más o menos- lo mismo, y de un valor medio. Actualmente, la curva de consumo se ha trasladado al consumo de lo más barato (proliferación de los "Todo a cien"), y a lo más caro (automóviles de lujo, prendas de marca, viajes,...). Lo cual indica que, caro o barato, nadie desea ser como los demás. Todos desean manifestar su individualidad. Lo cual, a una escala mayor, se traduce en los nuevos movimientos trivales y nacionalistas que nos invaden.

Este fenómeno a entrado en el propio seno familiar, los miembros de la pareja manifiestan en todo momento su individualidad y exigen cada vez más de la misma, lo cual ha dado como resultado una reiterada ruptura y reconfiguración contínua de la pareja, la disgregación del núcleo familiar y una variopinta casuistica de núcleos familiares, incluyendo a personas que viven solas. Esta situación potencia el deseo de adquirir una vivienda en propiedad, para ser habitada por cada vez menos personas, o por nadie en absoluto. Actualmente, las viejas reglas de la pareja (tan lentamente creadas) se han roto, y mientras no se generan otras nuevas, las parejas siguen sin estabilizarse, y los jóvenes prefieren vivir en el seno familiar establecido por sus padres (hasta alcanzados casi los 40 años), aunque tengan un piso en propiedad, al cual no van más que los fines de semana a pintarlo).

Si al fenómeno anterior añadimos la actual bonanza económica, podemos explicar por qué en la actualidad se construyen -y se venden- tantas viviendas, a pesar de que la población española se ha estabilizado y empieza a descender. Cada vez se dispone de más dinero debido al aumento de riqueza proporcionado por los nuevos modos de producción de nuestra sociedad relacional basada en el conocimiento. Por otro lado, los tipos de interés han caido, lo cual, teniendo en cuenta el enorme sentido de propiedad de los españoles (debido de nuevo a un fenómeno de inmovilidad laboral tradicional) ha favorecido la adquisición de una vivienda en propiedad. Este panorama ha propiciado la construcción de viviendas de una forma rápida y de calidad mínima, ya que las ventas están aseguradas.

En principio, se estima que hasta el 2007 se van a construir unos dos millones de viviendas (ya que se calcula que para entonces, en España habrá 2 millones adicionales de unidades familiares), pero el fenómeno ya está empézando a decrecer.

Los devaneos económicos en una sociedad basada en el conocimiento harán que en breve, los tipos de interés suban, aunque solo sea pocos puntos. En principio nada importante, pero suficiente para alarmar a una sociedad amante de la estabilidad, y que se mueve más por sensaciones colectivas (euforias y miedos) que por una realidad cuantificable (¿como se explican las colas en las gasolineras cuando la gasolina sube dos pesetas el litro?). Además, los compradores se empezarán a dar cuenta de que sus viviendas -aunque no las habiten- les cuestan dinero en forma de gastos de comunidad, impuestos, y gastos mínimos de consumo. Como consecuencia, desde finales del año 2001, la demanda irá disminuyendo poco a poco, y los promotores empezarán a buscar nuevas fórmulas para estimularla.

Por otro lado, la sociedad cada vez está mas concienciada de que vive en un planeta finito y que no puede obrar con unas reglas diferentes a las de la Naturaleza. Por ello, se volverá más exigente -ecológicamente hablando- con la vivienda que vaya a adquirir, exigiendo además, un entorno saludable y que no ponga en jaque a su salud. Esto forzará a que, a partir de los póximos años (2005-2007) la construcción empiece a replantearse su estrategia, y se cambie cantidad por calidad. Se edificará cada vez menos, pero de mejor calidad. La administración empezará a invertir en infraestructuras ecológicas en las ciudades.

Además, la población española ira disminuyendo poco a poco (en el año 2.025 en España existirá un millón menos de habitantes de los que existen en la actualidad), lo que puede acabar de dar información sobre la actividad de edificación de viviendas. No habrá necesidad de construir tantas viviendas, y la gente se centrará en mejorar lo que ya tiene, invirtiendo en acondicionar las cajas que han comprado 20 años antes. El concepto se puede ilustrar con una frase: el interés del consumidor no se centrará en comprar viviendas, sino en crear "hogares".

En este sentido, y dado que en el futuro se reforzará la individualidad de la sociedad, las altas tecnologías tendrán un papel clave, ya que cada vez estaremos menos dispuestos a trabajar en tareas rutirarias de la casa y desearemos simplemente disfrutar de la misma. El papel de ama de casa se irá diliyendo, hasta desaparecer, siendo asumido por las tecnologías incorporadas en el hogar: robots limpiadores, organizadores de tareas, asistentes personales, sistemas de control domótico, sistemas de limpieza automáticos, controladores de la cocina, etc...

Por último, y con el fín de completar un posible escenario para la vivienda del futuro, no hay que olvidar que existirán grandes flujos migratorios, pero, debido a su poder adquisitivo, los inmigrantes se instalarán en zonas periféricas de la ciudad, lo cual exigirá de la Administración la creación de un nuevo tipo de vivienda social, con el fin de evitar un nuevo "tecno-chavolismo", o un anidamiento que obstaculizará el desarrollo de ciertas partes marginales de la ciudad.